lunes, 30 de mayo de 2016

Mordiendo la mano de quien nos da de comer

   Sobre las consecuencias que tienen permitirse una traición, pocas cosas me interesan menos como pensar qué podría sentir alguien que toda su vida estuvo recluido detrás de un monitor y algunas teclas torpemente tipeadas; simplemente quiero desenfundar las más potentes palabras que jamás saqué de mi interior y poder dispararlas en este blog que se me dió por inaugurar 5 meses después de haberlo creado.

   ¿Porqué ahora? Bueno porque realmente lo siento así, siendo sincero nunca fui un ser aplicado a las artes académicas, escolares, o de la índole que se le quiera consignar a cualquier tipo de trabajo impuesto por el sistema de las grandes coerciones burguesas, que operan disfrazadas de buena voluntad, pero en realidad hay pruebas más que fehacientes que demuestran lo contrario.

   Buscamos desesperadamente darle un sentido a todo lo que hacemos, recortar la realidad mediante la lente que se nos impuso (in)voluntariamente. Cadenas con eslabones eternos de confusiones y errores cometidos, buscando explicaciones torpemente, partiendo de ideas que buscan el apoyo o el consenso de las mayorías; ¿para qué? bueno acá puedo explayarme un poco más ya que puedo orgullosamente decir que me he nutrido de conocimientos durante 5 años sobre las motivaciones, los deseos y los impulsos endógenos que nos llevan a la concreción de toda acción socialmente aceptada (y algunas no tanto).

   Buscamos el amor del pasado, revivir el éxtasis de un buen momento que dejamos atrás, figuramos ese anhelo en nuevos objetivos, nuevas relaciones, cambiando constantemente sin darnos cuenta, todo de adentro hacia afuera y viceversa, todo el tiempo. 

   La palmada en la espalda cuando lo hacés bien, la mirada de recelo cuando lo hacés mal, configuran la realidad a partir de que uno mismo le da autoridad a ese "alguien" quien, haga lo que haga, sea con buenas intenciones o no, nos va a afectar igual. Siempre vamos a depender de un otro con quien vamos a estrechar un vínculo. Así como el ambiente modifica a la especie, y la especie con su presencia y sus acciones lo modifica al mismo tiempo, la especie humana entonces, modifica y se ve modificada a partir de las palabras, los dichos, los comentarios; somos atravesados por la letra como notas musicales sobre un pentagrama. Sobre esto la lucha se entrelaza en la vida de cada uno, sobre opiniones, maneras de vivir y sentir, las "formas" adecuadas de Ser.

   Hoy, bajo la hermosa lluvia rojiza de las hojas del otoño danzando con el viento, quiero invitarlos a morder la mano del sentido, de las buenas formas, de lo esperable a nivel discursivo. Quiero invitarlos a un proyecto compartido, a darle forma a una historia que se implantó en mi retina como una aparición prodigiosa, reveladora, pero que no tiene un sentido específico más que el de intentar tomar vuelo hacia una misteriosa travesía. Una aventura literaria socialmente compartida, quiero decir, sin autoría más que de las propias palabras emanadas por los que quieran participar. 

   Tengo la idea de principio a fin, no sé si para escribir un libro formal, pero sí para trabajar sobre un hilo, humilde en mi opinión, de una narración que pueda atrapar con su relato de la actualidad, de la crudeza de los extremos (capitalista y religioso) y sobre todo, de la desesperación de un mortal que llega hasta los límites del quebrantamiento de la conciencia.

   Sin más que agregar por ahora, les doy la bienvenida a nakuntun